sábado, 15 de diciembre de 2007

QWERTYUIOP...¿Qué es eso?

Pues bueno, las letras del título corresponden al primer mensaje de correo electrónico de la historia. Se lo envió a sí mismo Ray Tomlinson, en 1971, un ingeniero de la firma Bolt Beranek y Newman, contratada por el gobierno de los Estados Unidos para construir la red Arpanet (la precursora de Internet), tuvo la idea de crear un sistema para enviar y recibir mensajes por la red y apreto estas teclas al azar para probar su nuevo invento. Tomlinson eligió la arroba, que en inglés se lee "at (en tal lugar)", para especificar el destinatario del mensaje: Fulano en tal lugar; dando inicio a la era del E-mail.

Tomlinson pensó que colocando tras el identificador de usuario la denominación de cada red local sería posible la comunicación entre usuarios de distintas redes, y se le ocurrió recuperar el símbolo @, abreviatura inglesa utilizada al parecer en lenguaje bancario con el significado de “at the rate of”, y que en las direcciones de correo significa simplemente “at” (’en’).

Curiosamente, esta abreviatura vino a coincidir con la antigua abreviatura española para la unidad de peso equivalente a 11 kilos y 502 gramos perteneciente al sistema de pesas y medidas de Castilla. De ahí que en nuestro idioma se denomine a este símbolo por su nombre tradicional: “arroba”.

Pero el símbolo de la arroba esconde otras curiosidades: ¿Por qué estaba en el teclado si realmente no se usaba con frecuencia? ¿Qué había representado antes ese carácter? Para responder a estas preguntas hemos de remontarnos algunos siglos atrás.

Gráficamente, el símbolo de la arroba también procede del latín, y más concretamente de contraer las letras de la palabra AD, que significa "hacia" (también "en", "hasta", "a", "sobre" o "cerca", según los autores). En la edad media estaba muy de moda ligar (adherir o incluso solapar) las letras contiguas de la misma palabra. Las letras A y D (minúsculas) solían representarse con sus partes principales solapadas, y el rabito inferior derecho de la "a" terminaba levantándose verticalmente, para recordar también a la letra "d". Con el tiempo, este último rasgo vertical fue volcándose hacia la izquierda, de forma similar a lo que sería el número 6 visto en un espejo. Luego, el rasgo final fue tumbándose sobre la parte central del carácter, para terminar casi rodeándola y envolviéndola en una especie de "látigo espiral". Todavía, puede reconocerse parcialmente esta evolución, puesto que algunas fuentes tipográficas representan mayores o menores curvaturas en el trazo final. Por cierto, la palabra latina AD se traduce al inglés como AT, lo que aporta la relación entre esta arroba latina y la arroba informática que comentábamos antes: son la misma cosa. Tomado de varias páginas en la red.

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